Posteado por: Andrés | noviembre 8, 2011

Monopolio

Ayer vimos un debate en casi todas las televisiones generalistas que involucraba a los dos candidatos con más posibilidades de convertirse en presidentes del Gobierno tras las elecciones del 20N. Independientemente de que yo viera a Pérez Rubalcaba (PR) disparando la artillería casi a ciegas, a ver si acertaba en el corazoncito del español medio (votante) e independientemente de que Mariano Rajoy (MR) me pareciera más críptico que un percebe dentro de su concha y menos concreto que el gato de Schröedinger. Independientemente de esto, digo, ayer yo vi por televisión la constatación de que la Democracia española consta de un factor fundamental: se ejercita el Monopolio.

 Hay que definir lo que es el Monopolio, pero es complicado. Casi tanto como cuando Morpheo explica a Neo qué es Matrix. El Monopolio es una prerrogativa de los que dirigen el país que sirve para tener control sobre la Democracia, dotándola aún de un cierto aspecto de libertad que el ciudadano considere aceptable. Se puede aplicar a otros aspectos de la sociedad, pero hoy está justificado que hable brevemente de lo que se puede ver en la Democracia.

 En Democracia, lo lógico es que todo el mundo tenga las mismas oportunidades para acceder a los recursos, a un trabajo, a una casa y a la información. Como todo en esta vida, las campañas políticas tienen un gran componente de información que se transmite de un emisor a un receptor. Éste resulta que es quien da de comer al político, que en este caso es el emisor del mensaje. Lo lógico sería que los receptores pudiéramos elegir libremente y en igualdad de condiciones, a quién mantener en el poder con el sudor de nuestra frente (o de nuestro voto). Y para ello, lo más lógico sería que se pudieran escuchar todas las propuestas en igualdad de condiciones. Entonces, si esto es lo lógico, ¿por qué demonios, en Democracia, solo podemos escuchar la información que transmiten dos partidos políticos? ¿Dónde están las opiniones de Rosa Díez, de Cayo Lara, de López de Uralde? Parece que no tenemos derecho a escuchar las propuestas de estas formaciones políticas, algo que queda reflejado en su ausencia de los debates electorales y de las informaciones programadas por la Junta Electoral Central en función de los votos obtenidos.

¿Por qué aceptamos sin más que nos ofrezcan el menú de unas elecciones democráticas en las que nos jugamos dos décadas, como poco, de nuestra vida? Porque tienen el Monopolio. Dictan normas que, en virtud de una representación delegada en ellos por nosotros, tenemos que aceptar. Llega un momento en que el político se olvida de dónde viene el poder que esgrime en el Parlamento, el Senado o en las distintas Comisiones que hacen funcionar el país. Llega un día en que el político en el cargo cree que el poder que ostenta es suyo por derecho de ocupación y que no emana del ciudadano. Probablemente esto se deba a la costumbre de ostentar el poder, a la certeza de saberse elegido para un cargo público cada cuatro años, a la costumbre del silencio de parte del ciudadano, derivado de lo poco que nos interesa la política a día de hoy (porque nos la han hecho insoportable durante estos casi 40 años), a la sensación de continuidad en su mundo laboral. En un país que tiene un problema con la temporalidad de los trabajadores, precisamente.

Todos los trabajadores del Congreso de los Diputados y del Senado (y me refiero a los Diputados y Senadores, únicamente) representan a una casta de personas acostumbradas a mandar. Cada cuatro años van por defecto en listas cerradas, que se nos ofrecen como si fueran las únicas opciones posibles. Ahí tenéis otro ejemplo del Monopolio. Los ladrones y corruptos que nos cuelan quienes elaboran las listas son su expresión más clara: no podemos elegir a quién elegir. Y así se nos cuelan prevaricadores, fascistas y demagogos en una casa que debería representarnos de manera impecable a todos los españoles.

 Por favor, aprendamos de otras Democracias más avanzadas que la nuestra, como la francesa. Qué bonito ejemplo el de las primarias socialistas del mes pasado. Ni siquiera se cerraron a la participación de sus militantes, sino que tanto ellos como cualquier simpatizante podía dedicar un momento de su tiempo para decidir quién se batirá el cobre contra Sarkozy en las próximas generales. Y nosotros, que nos jugamos los próximos 20 años (que se dice pronto) seguimos jugando a la política de patio de colegio, a utilizar el improperio como argumento político, a tener que elegir entre dos personas que están ahí porque, en su momento, no ayer, ni hoy, los españoles delegamos en ellos una parte de nuestra soberanía.

 Yo quiero esa soberanía de vuelta en mi bolsillo.

P.S. Ya sé que no he avisado de este post, pero es que hoy se me han hinchado las narices.


Responses

  1. Nah, da igual, tenemos RSS que nos avise.

    Pero todavía estoy digiriendo y leyéndola a cachitos (en realidad, es que me he puesto a mirar esto mientras buscaba una cosa del libro que estoy leyendo y me llama más eso). No vi el debate, todo lo que sé lo sé por twitter. Estoy muy ignóstica este año =/

    • Tampoco perdiste mucho por seguirlo a través de twitter. De hecho, igual hasta te reíste más a cuenta de lo de #rajoygana o como fuera el hashtag del demonio.

  2. Estoy totalmente de acuerdo con todo. Sólo diría que más que monopolio lo llamaría oligopolio, hay pocos participantes (Dos. Punto.), cada parte sabe que va a hacer el otro y como tienen “poder de mercado” ya procuran que no entre nadie más. Por cierto, supuestamente son ilegales en el mundo empresarial (y debería ser así en la política).

    La política me decepciona no sólo por el bipartidismo que tenemos sino por lo que pasa en escalas más inferiores. Ejemplos son cuando en las últimas elecciones fui a por una papeleta de un partido que (qué casualidad!) no había ninguna en el colegio electoral, cuando pides el voto por correo y no llega o, lo peor de todo, ya no distingues ideologías porque TODO VALE. Todavía no entiendo las reformas que hemos sufrido estos últimos años y que son de todo menos dignas de personas que, en teoría, pasaron la EGB y tienen 600 asesores (entre ellos economistas) que les guían en su ignorancia. Porque puedes no saber mucho de algo, yo soy muy ignorante en muchas cosas, pero a veces el sentido común es de las mejores estrategias.

    Qué bien hice ayer viendo The Walking Dead…

    • En cuanto a lo de las diferencias ideológicas, estoy fundamentalmente de acuerdo, pero con matices. Cuando en España amarrábamos los perros con longanizas (o sea, en 2008 como muy tarde) los partidos no necesitaban echar mano de sus ideologías para dirigir el país, porque éste funcionaba (casi) solo, por inercia. Ahora, hoy, que hay que hacer algo que marque la diferencia para sacar a España (o lo que quede de ella) de la crisis, los políticos vuelven a invocar los espíritus de sus ideologías básicas.
      Mira, un día discutiendo en el despacho, un titular me dijo que la única diferencia entre unos y otros era que unos propugnaban más Estado y otros menos. Y esa es la única elección que tenemos que hacer. Con más Estado habrá más control de los entes privados y más servicios sociales. Pero también más impuestos, ojo, que esto no se financia solo (a menos que seas Alemania). Y con menos Estado, pues ya se sabe, servicios básicos privatizados (que no tiene por qué ser necesariamente malo, ojo) y descentralización. Todo ello aderezado con rebajas de impuestos que nos hagan la píldora más dulce. Ah, y la tauromaquia, Patrimonio de la Humanidad.
      Esa es la disyuntiva.

  3. Pues para haberlo escrito con las narices hinchadas es canela fina amigo.
    Está claro que la chapuza de la transición nos empieza a pasar factura ahora. No es raro, porque llevamos poco tiempo con el invento este de la democracia y las elecciones y nadie nace aprendido.
    El problema que yo veo es que no hay construcción posible sin haber hecho solar primero y eso duele…

    • Gracias por apreciarlo. Lo que pasa es que, aunque tenía las narices hinchadas, todo lo que escribí lo llevo pensando una temporada larga y, como dije, lo del debate es solo una muestra del Monopolio que se ejerce sobre las clases medias y bajas. En general, lo que se encuentran arriba intentan especificar a los de abajo qué deben comprar (todo empieza por ahí y MadMen me parece un ejemplo fantástico de ello), qué cultura deben apreciar, qué equipo de fútbol seguir, qué religión profesar, a quién odiar, a quién votar, etc.
      Otra cosa, sobre el solar, yo creo que no es para tanto. No creo que haga falta una reforma integral. Creo que basta recoger faltas. Por ejemplo, lo del distrito electoral único y las listas abiertas ya me parece una reforma suficientemente dura para que los políticos empiecen a currarse su oficio, que es el convencernos de que son los mejores y demostrarlo.

  4. Definitivamente, me gusta mucho tu punto de vista. Y esto es todo lo que me queda por aportar =)

    (No seguí el debate por twitter, mire algunos tweets para cogerle la temperatura… así que mira lo motivada que ando).


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