Posteado por: Andrés | marzo 15, 2009

Miseria Humana

Hace taaaanto tiempo que no posteaba…

Bueno, acabamos de salir de ver Watchmen (crítica para otro día) y de cenar a continuación en el Pans (ya se que no es un planazo, pero qué quereis, llevamos trabajando como negras mulas demasiado tiempo para florituras en general). El detalle del que quiero hablar es del siguiente: las personas somos unas miserables. Y me explico. El pedido que hicimos no pudo ser satisfecho en el momento porque faltaban unas patatas fritas que el mozo que nos atendía se comprometió a llevarnos a la mesa en cuanto estuvieran disponibles, como es su obligación. Nos sentamos a cenar, pasa el tiempo y en esto vemos que el mozo le lleva las patatas a la pareja de la mesa de al lado nuestro, quienes, además, ya están en la sobremesa.

No dicen ni esta boca es mía. Miran las patatas con cara de poker. Luego miran la cuenta de su comanda. Intercambian una mirada de incredulidad, seguida de la típica mirada de “¡hemos pillao, tío!” y abren una paquete de tomate y otro de mayonesa.

Luego, le fuimos a pedir al mozo, de buenas formas, las patatas que nos adeudaba, ante lo que el chico se disculpó, nos explicó lo que había ocurrido, volvió a disculparse y enmendó su error. Esta noche, cuando no cuadre la caja, se acordará de estos capullos, que no dijeron ni pío para señalarle su equivocación haciendo gala de una condición de miserables (como solo un español puede serlo) y que, prácticamente, se hereda con los genes.


Responses

  1. Joder, es que unas patatitas by the face…
    Vaya hideputas.

  2. vaya panda de miserables.. es lo mismo que cuando te dan el cambio y ves que te devuelven más de lo que debían. Yo en esas ocasiones decido teniendo en cuenta si el trato ha sido amable o neutro, o si ha sido malo. Esto me recuerda…

    Hace varios años, en un restaurante de la cadena Fosters Hollywood nos tuvieron esperando media hora pese a que había reservado mesa. Al final nos sentamos y rápidamente nos traen un plato de patatas con queso como centro de mesa… pensamos que era una forma de disculpa por la espera, o que es como en algunos restaurantes en los que te traen algo para picar mientras eliges.

    Pues resulta que era para otra mesa, y el camarero se puso tan furioso que llegó a insultarnos, a pesar de que yo, muy amablemente, le expliqué que lo habíamos entendido de otra manera y me disculpé varias veces. Al final, acabé pagando las patatas (era mi cumpleaños e invitaba yo) y me largué sin poner nada en el libro de reclamaciones, con tal de salir cuanto antes de ese local.

  3. Willaert –> Bienvenido. Pues ese caso que refieres es parecido, aunque yo habría cogido y me habría pirado del Fosters al primer cuarto de hora esperando. Es que a mí las colas me revientan. Y otra cosa que habría hecho es no pagar las patatas, que la educación es lo primero y si tú te has explicado y el otro no ve que el error ha sido suyo exclusivamente, no es culpa tuya que sea un pelín necio. De nuevo, gracias por comentar.

    Ponzonha –> Ya, yo en el momento pensé que hay mucha hambre en el mundo y muchas hipotecas que pagar.

  4. Gracias por la bienvenida, Benton. Descubrí tu blog hace unos días y lo encuentro realmente interesante.

    En cuanto al tema, creo que tienes razón. Es más, desde que salí del local le di muchas vueltas: que si no tendría que haberlas pagado, que si una entrada en el libro de reclamaciones no les habría venido mal, etc., pero en aquel momento no tuve el valor de enfrentarme al camarero.

  5. En verano trabajé en una cafetería de una empresa del estilo del Corte Inglés (el cliente tiene razón, aunque no la tenga). Y la gente allí lo sabe. Si eres mínimamente habilidosos, puedes salir con el desayuno gratis. Tuve que regalarle a una señora los churros que ya se había comido porque no le gustaban, otra me obligó a repetir tres veces un cortado y siempre había alguna que se quejaba por cualquier tontería. Y si, en femenino que entre los miserables, los peores son las viejecillas.

  6. Así somos por estos lares. Y así nos va.

  7. No creo que este tipo de hechos solamente se de en España, aunque es triste, muy triste.
    Y por cierto, el cliente, casi nunca tiene la razón.

  8. Es una pena que la mayoría de locales y empresas opten por putear al empleado dándole prioridad al cliente ante mequetrefes como los que todos nosotros hemos conocido. Ciertamente, estoy seguro de que en todos los lugares cuecen habas, lo que pasa es que aquí lo vemos más evidente por la proximidad geográfica.

  9. me temo que no es algo exclusivo de los españoles benton; miserables hay por todas partes:

    como buen biologo no me extraña que afirmes que es algo hereditario; pero yo me atreveria a asegurar que los genes poco tiene que decir en este punto; mas bien es cosa de una educacion bastante pobre: indicidualismo a la maxima potencia “se ha equivocado; pues que se joda”

    y teneis razon; el client nunca tiene la rozon; aunque yo uso mäs “el paciente nunca tiene la razon”

  10. Aquí lo que falta desde hace tiempo son dos cosas: educación y valores.

    Así nos va.


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