Posteado por: Andrés | octubre 12, 2008

La pinza o la estrategia de Cannae

Hola muchachos. Hoy nos volvemos a sumergir en el proceloso mar de la táctica militar, así que ya sabeis, si no os gusta esto, no sigais leyendo…

En la Antigüedad Clásica y en la Edad Media, las batallas no solían saldarse con la muerte en masa del enemigo derrotado si este había presentado un ejército y no una horda indisciplinada (contadas excepciones, como la derrota romana en Arausio, suelen ser casi siempre producto de la inexperiencia o incompetencia de los comandantes a cargo de las operaciones). Como consecuencia, la mayoría de los soldados supervivientes podían ser reorganizados para combatir en campañas subsiguientes.

La introducción de la táctica de la pinza o embolsamiento se debe, en el mundo occidental, al stratego cartaginés Hanibal Barca y es tan sencilla en su planteamiento como compleja en su ejecución. El objetivo principal consiste en rebasar los flancos del enemigo y rodearlo para atacarlo por su retaguardia, causando su aniquilación total. Esta táctica es muy útil cuando el ejecutante se encuentra en inferioridad numérica, ya que los enemigos embolsados no pueden aprovechar su superioridad, al estar la mayoría de sus hombres en una posición desde la que no pueden combatir.

Sin embargo, Sun Tzu afirma que no es conveniente rodear por completo al enemigo y que se le debe ofrecer una vía de escape al menos. Se evitaría así que los soldados enemigos lucharan con mayor encono, al verse rodeados, cambiando quizá las tornas del combate de manera no deseada. Vamos a centrarnos en el desarrollo de la batalla de Cannae para explicar mejor lo anteriormente expuesto.

En la batalla de Cannae, Hanibal Barca desplegó en forma de cuña a su infantería, a saber, galos e hispanos en el centro de la misma e infantería pesada púnica en los flancos de la punta de flecha. Por delante situó, como siempre, una hermosa línea de hostigadores e infantería más ligera, encargada de abrir las hostilidades, compuesta en su mayoría de honderos baleares. Para cubrir los flancos de su línea de combate, Hanibal dispuso su caballería en dos grupos, númidas hacia el norte y galos e íberos hacia el sur.

Por su parte, los cónsules Cayo Terencio Varro y Lucio Emilio Paulo desplegaron las ocho legiones de las que disponían como acostumbraban los romanos por aquél entonces, esto es, una línea de hostigadores frente al enemigo (velites) seguidos por tres líneas consecutivas de infantería, en orden de pesadez y veteranía (hastatii, principes y triarii). Para terminar, la caballería romana formó para confrontar la caballería hispana y gala y dejó la de los aliados latinos para enfrentarse a las caballerías númida. El primer error que cometieron los cónsules fue disponer a sus masivas tropas todas a la vez sobre el campo de batalla, ya que para formar una línea de las características presentadas, tuvieron que aproximar mucho más de lo habitual las tres líneas de combatientes, pensando que así podrían romper el centro cartaginés, al mantenerlo bajo una fuerte presión contínuamente. El segundo error fue pensar que la proximidad del río Aufidio al flanco izquierdo de Hanibal (el de la caballería númida) le restaría al púnico capacidad de maniobra, cuando realmente cubría el flanco derecho de los cartagineses. El tercer error fue aceptar el enfrentamiento de caballería, ya que los númidas, galos e hispanos eran ya veteranos de, primero, la marcha desde Hispania y segundo de las batallas de Trebia y del lago Trasimeno, mientras que la caballería romana era más inexperta y menos numerosa.

Despligue y primeros movimientos de la batalla de Cannae.

Una vez abiertas las hostilidades por los hostigadores y retirados estos a retaguardia, la infantería romana avanza hacia el centro de la línea enemiga, compuesta por galos e hispanos de armamento ligero. Éstos retroceden de forma ordenada, fingiendo ceder ante el empuje romano. Mientras tanto, los hostigadores púnicos se van desplazando hacia los flancos romanos, continuando con su acoso y produciendo un empaquetamiento más intenso de los hombres en formación. Por último, la caballería hispana y gala derrota con facilidad a la romana y, en un movimiento de flanqueo excepcional, aniquila a la caballería aliada del flanco opuesto. Con la caballería romana fuera de combate, los púnicos solo tienen que hacer tres cosas:

  1. El centro se retira y la infantería púnica avanza por el flanco. De esta manera, las líneas romanas comienzan a introducirse sin percibirlo dentro de un enorme cuenco humano.
  2. La caballería ataca la retaguardia romana. Los hostigadores, retirados del combate al comienzo de la batalla, son presa fácil de hispanos, númidas y púnicos.
  3. Cerrar el círculo. La infantería púnica comprime a las líneas romanas por los flancos, como se ha explicado, momento en el que los galos e íberos del centro cesan en su retroceso y presionan contra las filas de hastati, confusos y asustados a estas alturas. La caballería, tras eliminar a sus homólogos romanos y a los velites, atacan la retaguardia romana, llevando a los triarii al caos y la confusión más absoluta.

Destrucción del ejército romano tras el movimiento de doble pinza y el embolsamiento de los romanos. Obsérvese cómo las tropas romanas en el interior del “cuenco” no pueden combatir, al no poder llevarse a cabo los relevos manipulares típicos de las líneas de combate romanas ni poder maniobrar los distintos tipos de infantería para relevarse en el frente.

De esta manera, Hanibal derrotó a los romanos en Cannae. Las cifras de bajas siguen a día de hoy discutidas, pero se admite que esta batalla se encuentra entre las de más alto costo de vidas de la historia de la Humanidad, incluyendo las guerras modernas. Las consecuencias de la táctica de la doble pinza pasaron por, por ejemplo, el cambio de la organización de la legión para dotarla de mayor flexibilidad dentro del campo de batalla, abandonando el sistema manipular por el de la cohorte. Las tácticas militares desde ese día hasta más de dos mil años más tarde se basaron siempre en la idea de desbordar al enemigo por ambos flancos, rodearlo y aniquilarlo (véase, por ejemplo, el plan Schlieffen en la Primera Guerra Mundial o el contraataque soviético durante la batalla de Stalingrad), una idea que obsesionaba a los generales de todo el mundo occidental.

En fin, como hemos visto, los mejores resultado siempre se obtienen partiendo de un planteamiento sencillo y elegante, lo cual no quiere decir que la ejecución del mismo sea sencillo. Como dice mi padre, lo facil lo hace cualquiera. Saludos…



Responses

  1. Ahora que tenía un hueco más tranquilo ya me he leído esta técnica militar. Me resulta curioso todo esto. No tengo muy claro hasta que punto lo entiendo todo pero al menos la idea general está ahí.

  2. Pues si necesitas cualquier aclaración, pregunta sin dudar, que para eso estamos Bea

  3. No, si más o menos lo tengo claro… me ha costado un poco asimilar a la caballería, que es más rápida. Alguna vez tengo que probar con miguitas de pan o algo así.

    Por cierto, los elefantes no estaban en esta batalla ¿no?

  4. No, la verdad es que en todas las fuentes que he consultado no se menciona a los elefantes. A lo largo de la campaña italiana, Hanibal perdió a todos los elefantes excepto uno que era el que le servía, digamos, de litera de lujo.

  5. Simplemente lo decía por que me cuesta imaginarme a los elefantes. Siempre dicen que los africanos son especialmente complicados de domar, así que no me los veo cruzándose el mundo entero y cargándose varios ejércitos con un par. Lo de que sólo sobrevivió uno me parece más lógico.

    Eso sí, seguro que se farda la mar de bien sobre un elefante.

  6. Los elefantes que usaba Hanibal no eran los típicos africanos, sino una subespecie que vivía en el norte de África, cerca de las praderas de la costa, mucho más pequeña y “entrenable”, que a día de hoy está extinta. Estos animales fueron los que acompañaron a los cartagineses en su aventura italiana, pero, como ya te dije, solo uno sobrevivió al paso de los Alpes y a las campañas y ninguno participó en las clásicas batallas de Trebia, Trasimeno y Cannae.
    Curiosamente, en Zama, de vuelta en África, Hanibal sí que utilizó elefantes para intentar romper la línea romana, pero le salió el tiro mal. No eran una tropa demasiado fiable estos paquidermos.

  7. El anterior post sobre táctica militar, no me gustó, pero esta me ha parecido muy entretenida, y además ha sido enriquecida por lo de los elefantes.
    Muy buen post.

  8. Muy bueno, si señor.

  9. Y yo que pensaba que no había triunfado…
    Prometo que, en breves fechas, pondré algún artículo más sobre táctica. Muchas gracias a tod@s por el ánimo.

  10. Al final nos va a dar a todos por las batallitas.

    Gracias por lo de los elefantes… es la cosa que más me llamaba la atención sobre Hanibal (cada uno tira pa’ su campo).


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