Posteado por: Andrés | junio 10, 2008

Nos fuimos de boda

Tarde, pero llega, la crónica de una boda anunciada, chavales, la de Cristo y María. Pinchad, pinchad, que esto sigue…

Nuestro amigo Cristobal y nuestra amiga María se casaron por la iglesia, en la parroquia de los Jesuítas de Santander. Una boda de tarde, lo que nos daba tiempo a los señores y las señoras arreglarnos sin prisas. Algunos más que otros, pero eso era de esperar. Todos los chicos íbamos canónicos, bastante correctos con trajes impecables, sin propuestas arriesgadas si exceptuamos el fantástico traje del otro Andrés, así como color crudo, arriesgado, pero que quien lo llevaba lucía muy bien en su conjunto. Lo que me extrañó es que pudiera entrar en la iglesia sin sublimarse en el acto, pero misterios de la Ciencia.

Las chicas del grupo iban bien, pero tengo que decir que la mía, ¡oh, amigos!, la mía se llevó la palma con su precioso vestido negro dos piezas y ese hermosísimo pelo peinado como las auténticas reinas. El viernes, mi mujer se ganó lo de reina, sí señor. Y como repaso a los invitados, ya es suficiente, porque no hubo elementos que den para un comentario mordaz (hasta más adelante, ya vereis). Mención especial para la corbata más original de la boda: negra y pintada a mano con un motivo que os reto a que reconozcais.

Efectivamente

Efectivamente

Mucho mejor que las corbatas de Star Wars, dónde va a parar. Bueno, la cena se ofreció en el Hotel Bahía, con lo que, y a falta de mi noche triunfal en el Hotel Real, ya he probado todos los comedores de postín de Santander. Nos pusieron a esperar en la terraza del hotel, sobre la bahía, una de las mejores vistas de la ciudad y nos dieron unos aperitivos que, aun a pesar de ser correctos, me parecieron escasos en la variedad. Todavía recuerdo aquella tarde en la Quinta del Infanzón como la del mejor aperitivo de las ocho bodas a las que he asistido con gusto estos dos últimos años.

El menú, muy correcto, con camareros bastante profesionales. Sin embargo, y aunque sé que voy a pecar contra las Leyes de la Etiqueta, he de decir que molaría más si dejasen los platos en la mesa hasta que todo el mundo acabase y no solo los novios. Lo cual me lleva a una “queja” más personal. Los novios, en una boda, son las personas que menos comen o beben de toda la sala y los que más se mueven, saludando a unos y otros, gritando con los colegas y, en general, compartiendo felicidad. Pues no señora, aquí no. Quizá nos equivocamos de boda o nuestro amigo estaba en otro papel, a saber. Para acabar, ¿qué ocurrió con el corte de la tarta, por Dios? No se hizo y nos sacaron el dulce directamente de la cocina, cosa que ni los camareros entendían. ¿Motivos? Desconocidos y así quedará.

Creo que ya solo me falta hablar del baile. Cristo, hay que practicar más ese vals, que a mi me enseñaron (aunque no lo practique mucho) que se trata de tres tiempos, no de dos. Eso es otra cosa, querido. Y más, queríamos Rammstein pero solo obtuvimos la Década Prodigiosa. Y vale, en la boda de Ponzonha uno esperaba hacer el moñas con los colegas y el Escocés bailando precisamente eso, pero hombre, en la boda de un “heavy”…

[movimiento de cabeza desaprobador]

En fín, que el maño ya está casao y bien atao, y que ya no se escapa. Ahora, como dijo aquél coleguita suyo, a traer churumbeles al mundo. ¡Un gran recuerdo para todos!

Edito: Como comentaba, mi mujer llevaba un hermosísimo peinado, pero olvidé poneros la afoto del momentum, así que ahí os va.

Y al que diga que no es precioso, le corto la lengua

Otra cosa, tambien olvidé comentar que a cierto testigo del novio ¡se le vio la raja del culo durante la cena!


Responses

  1. La corbata es WINNER, sin duda.
    Si no hubo heavy es porque a la novia no le dió la gana, así que no le eches la culpa al pobre chaval. Bastante tuvo con el papel que le toca a los hombres en estos eventos.
    Que sepas que lo del corte de la tarta es una horterada y un coñazo…

  2. No, si ya. Precisamente por eso a los novios les regalamos un collar de perro con su cadena, para que ella lo saque a pasear o lo ate al pie de la cama…
    Está muy abierto a la imaginación este regalo.

  3. Lo de la corbata de Star Wars, me lo guardo para algún acontecimiento tuyo a la altura de las circunstancias, ¡mwahahahaha!

    Coincido con que lo de la tarta es una horterada, por eso hay que darle algún toque más gore para que quede bien.🙂

  4. ¡Dichosos los ojos!

    Pero me tengo que mantener en la afirmación, hijo. Lo siento, la corbata de Chewaca (o como se escriba) estaba un poco fuera de lugar, siendo el novio. No digo nada en cuanto a ser invitado, ese es otro costal.

    Y en cuanto a lo de la tarta, a mí me gustó el toque tarta-espectáculo de la boda de Carlos y Sara. ¡Un saludín para la Vane!


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