Posteado por: Andrés | mayo 14, 2008

La libertad y la ilusión de ser libre

De uno de mis blogs de cabecera (un guiño para Alex), Geografía subjetiva, extraigo lo siguiente:

Percibimos la realidad como una continua lucha y paralelamente han caído los deseos de terminar con esa lucha y de hacer una sociedad mejor. Cada cual debe arreglárselas como bien pueda y, en muchos casos, sobrevivir. Las relaciones interpersonales están condicionadas en las ciudades por las exigencias del transporte, la distancia y la falta de espacios públicos de convergencia. Sólo nos queda el espacio del hogar para hacer de la realidad lo que queremos, para reflejarnos en el exterior y expresarnos libremente.
La campaña de Ikea que tiene el lema “La república independiente de tu casa” es una expresión privilegiada de este enfoque o mentalidad postmodernos. Res publica es el término latino cuyo antónimo es res priuata, es decir, lo contrario a lo que se sucede de puertas afuera. Esta paradoja refleja la destrucción de la vida pública y su reducción a la vida privada…
…ciudadanía y derechos de ciudadanía solamente se puede ejercer dentro de nuestra casa; nos indica que sólo somos independientes, libres, cuando estamos en la intimidad

Bueno, allí podéis leer mi opinión al respecto, que paso a repetir y desarrollar aquí. Por favor, seguid leyendo…

1. Partimos de que el individuo no puede ser libre en ningún aspecto de su vida, entendiendo por ser libre el mostrarse tal y como es en realidad (este concepto lo vamos a dejar así, porque el ser como uno es “en realidad” es otro tema con mucha enjundia). ¿Por qué? En la vida pública, hemos de construir un escaparate, digamos, para atender a nuestros congéneres de una manera que les resulte agradable, para ser aceptados en la sociedad. En la vida privada, tres cuartas partes de lo mismo, porque tenemos pareja, hijos, padres, etc, que esperan de nosotros algo, de manera que estamos condicionados a no defraudarlos para no ser excluídos. De nuevo, el concepto de exclusión.
2. De este punto, deduciríamos que el hombre solo puede ser libre cuando está completamente aislado o excluído. ¿Entonces los presos en aislamiento son seres completamente libres? Lógicamente, la paradoja en esta afirmación la invalida. Pero, ¿un eremita es libre en su estado de exclusión? Tampoco, porque la finalidad última en su autoexclusión es agradar a Dios con su conducta.
3. El Geógrafo plantea la libertad como la posibilidad de ser nosotros mismos, de mostrarnos tal y como creemos ser a un conjunto de personas. La reacción de estas personas ante nuestra actitud, olvida mencionar, es el tamíz que filtra nuestro comportamiento. En base al interés que demostremos por un grupo de personas u otro, por un individuo o por otro, nuestra conducta será modificada a nivel inconsciente para agradar. Luego, ¿somos libres de ser como realmente (creemos) que somos? Podemos serlo, pero las consecuencias serían que poca gente se congraciaría con nuestra manera de ser, pensar o expresar las cosas. En contadas ocasiones, una persona encuentra aceptación de esta manera de enfocar la vida en su familia o su pareja, dando lugar a relaciones entre individuos enormemente fuertes, ricas y diversas, pero esos son los casos más extraños de observar.
4. Sin embargo, también existen otras maneras de intentar ser libre o de percibir la libertad personal. Desde el voto hasta la compra diaria, todo se basa en la libertad de elección, aquello del libre albedrío frente a la predestinación que tanto enfrentó a las facciones de la Iglesia. ¿Pero alguien cree realmente que somos libres para elegir algo? Últimamente somos, ya no vasallos, sino caladeros de votos. Los partidos y los candidatos, apoyados en los medios de comunicación, nos lanzan las redes de su palabrería, intentando pescarnos, pero sin que lo percibamos. Las noticias están sesgadas, sacadas de un contexto que permita el análisis crítico y la extracción de conclusiones propias. La publicidad intenta engañarnos con la misma metodología, metiéndonos por los ojos productos que no necesitamos pero que acabamos sintiendo que debemos tener, porque ¿para qué quieres un 4×4 si no tienes una finca rural de acceso imposible si no usas un helicóptero o un nissan? No se te va a caer la polla si te compras un coche pequeño…
5. Sin embargo, en este factor de crear necesidades artificiales en las personas, el factor formación del individuo tiene mucho que decir. Una persona culta, con recursos intelectuales y ánimo de no ser aborregada, se molestará en buscar, en informarse, en pensar un poco antes de decidir (ya sea el voto o el color de su papel higiénico) Es posible que esta sea la única manera de sentirse libre , el levantarse por las mañanas para leer el periódico y extraer tus propias conclusiones tras reflexionar sobre ello. Aquí vuelvo sobre el texto del Geógrafo, donde dice:

Cada cual debe arreglárselas como bien pueda y, en muchos casos, sobrevivir. Las relaciones interpersonales están condicionadas en las ciudades por las exigencias del transporte, la distancia y la falta de espacio públicos de convergencia

6. Este párrafo es la vida condensada. El conjunto de los seres humanos que viven alrededor nuestro nos importa un carajo, probablemente porque cada uno de ellos trabaja a varios kilómetros de nuestro propio trabajo y no interaccionamos con ellos más que en el ascensor o en el garaje. Pero eso lo hemos elegido así de nuevo porque hemos sido inducidos a ello. ¿Acaso el ideal del bienestar social actual no dicta que debemos tener artilugios para ocio individual?¿Y esto no hace que les debamos dedicar tiempo que podríamos emplear en conocer a nuestros vecinos o en volver a salir a la calle con nuestros hijos, por ejemplo? El individuo libre sabe que sus necesidades de ocio personal están ahí, pero no las convierte en una prioridad. Cada actividad viene precedida por un análisis (más o menos extenso) de las necesidades momentáneas crítico y objetivo, para a continuación decidir el curso de actuación.

7. Resulta evidente que, sin formación académica ni información veraz y objetiva, este tipo de individuos no podría existir. Por tanto, debemos colegir que ambos factores son esenciales para la libertad individual y por extensión para la colectiva. El saber os hará libres podría ser el lema de las instituciones de enseñanza públicas y privadas, pero no lo es ni lo será porque a nadie interesa una sociedad de personas libres para decidir qué comprar ni qué votar.

Bueno, ya vale de análisis por hoy. Solo me queda pedirle disculpas al Geógrafo por haberme tomado esta tan extensa libertad y a vosotros, el resto de mis lectores por haberos sometido a semejante tortura. Espero que, si os quedan ganas después de toda esta metralla, expreseis vuestras opiniones en forma de comentario. Saludos.


Responses

  1. Interesante reflexión. (para nada un tortura 😉 )

    Yo creo que la conclusión mas importante es que “El saber os hará libres” , refiriéndome al saber como esa inquietud por contrastar datos, buscar información y en resumen no conformarse con lo que te dan.

    Por eso desde mi punto de vista Internet es tan importante, es la mayor red de información distribuida que existe, millones de personas pueden expresar sus pensamientos o sus opiniones, y por ello hay millones de fuentes de información disponibles para contrastar, y aunque muchas veces se tiene el “ranquismo” (osea, que se tiende a pensar que los sitios con más visitas son más importantes) en realidad no es cierto.

    Saludos!

  2. Hola amigo Benton, coincido con RedWarrior, de tortutura nada [como mucho el tamaño de la fuente, que para los que tenemos 28 o los vais a cumplir mañana (felicidades anticipadas) se hace un poco difícil leerlo bien]. Una gran reflexión, y además le das caña a las mentiras que cuentan los partidos políticos, y a que la publicidad crea necesidades artificiales en los individuos, cuánta gente utiliza su BMW X5 para ir a comprar el pan. También estoy de acuerdo con que los medios de comunicación deforman la realidad y muchas veces se sacan polémicas de la manga con tal de desviar la atención de lo que verdaderamente le importa o afecta al ciudadano.
    El saber o la educación te hace libre, pero el hecho de ser libre implica un ejercicio intelectual, un esfuerzo que mucha gente no está dispuesta a hacer, es más cómodo que piensen por ti y te digan lo que hay que hacer, la oveja pasta donde el pastor la lleva a pastar, a veces alguna se escapa del redil, pero suele ser la excepción a la norma.
    Muy interesante la reflexión.

  3. Muchas gracias a ambos por vuestros comentarios. Como algunos de ellos me llevan a nuevas ideas, me vais a permitir que reflexione un poco antes de daros una verdadera réplica. Saludos y gracias por esas felicitaciones anticipadas (y aunque no lo sean las mías, que sean recíprocas para tí, adelantadas para Ponzonha y en su día para David el de Burgos, si no recuerdo mal)

  4. Creo que cada persona necesita algo distinto para sentirse libre y, sobretodo, para sentirse feliz. Yo, por ejemplo, no necesito ser el tipo más social del barrio y llevarme bien con todo el mundo, ni mucho menos.

    De lo que estoy seguro es que muy bien le tiene que ir a uno en todo lo demás para ser feliz con: un trabajo que odia de 8 horas a jornada partida y una hipoteca a 40 años.

    Como dicen arriba, Internet me parece una excelente oportunidad de expansión de la «vida pública». Es como el bar donde se discutía con los amigos mientras se jugaba a las cartas, solo que ahora se ha juntado la tasca de la esquina, el chiringuito de la playa, el bar de copas y la cafetería del club de campo. De esta forma se produce un contraste de pareceres mucho mayor al de antes, cuando se discutía con gente similar (económica, social, geográfica y políticamente) hablando.

  5. De acuerdo con lo expuesto sobre las posibilidades de Internet (si no lo creyera no estaría escribiendo esto, lógicamente), pero confudimos el tema. No se trata de ser feliz, sino de ser consciente de nuestra persona y de nuestro albedrío. Alguien puede ser libre absolutamente, controlar todas las facetas de su vida y, sin embargo, ser completamente infeliz.

    Es más, alguien completamente feliz tendrá su cerebro obnubilado por la acción de esas alegres moléculas neurotransmisoras, las endorfinas. Luego, el individuo, con su juicio perturbado por la felicidad, ¿cómo va a emitir juicios objetivos que le permitan llegar a decisiones totalmente libres? Por extensión, si un político/producto/organización/sociedad nos hace felices, nos ofusca de la realidad consciente o incoscientemente, ¿no procuraremos mantenernos dentro de ese círculo para no perder el confort que emana de dicha felicidad?

  6. […] más veteranos ya conoceis mi opinión sobre la capacidad del hombre para elegir líbremente. Sencillamente, no creo que exista esa […]


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