Lo bueno de vivir en un piso de más de 40 años es que los techos son altos de cojones. Lo malo, desgraciadamente no es lo único, es que la instalación de agua caliente es ancestral y aun usa la pugnetera bombona de Repsol Butano. Esta mañana, a las 7:05 a.m., en medio del aclarado del pelo, se me ha acabado el gas, con el consiguiente ratito (diferencial de tiempo, pero aún significativo) de baño con agua fría. Luego, escena de chiste: salir de la ducha a medio lavar, toalla enrollada a la cintura, bombona de butano nueva al hombro, reemplazo de la antigua y de nuevo a la ducha, con cara de gilipollas, aunque sensación de alivio evidente.

¡¡Beeeeeeh!!
