Yo estoy dispuesto a trabajar hasta los 67 años y a tener que cubrir una base de cotización de 25 años, sí, a eso también. Aunque parezca algo que desafía la lógica del socialismo, de la lucha obrera, de la palabrería sindical. Creo firmemente que este es un ejercicio de solidaridad enorme en este país, que será necesario para paliar años de nefastas políticas de incentivo de la natalidad, de igualdad de mentiras y de medias tintas de la clase política española.
Durante muchísimo tiempo se ha dicho que la población española envejecía a buen ritmo, prácticamente a un nivel proporcional al que aumentaba nuestro nivel de vida, cambiaban los roles de las mujeres, aumentaba la esperanza de vida, etc. Se podría haber espabilado el tipo que diseñaba políticas de fomento de la natalidad para que las mujeres pudieran tener hijos sin tener que renunciar a sus trabajos, para que los hombres pudieran implicarse en la crianza de los hijos tanto como sus esposas, en definitiva, para que la población siguiera aumentando sin tener que sufrir las consecuencias de un mercado laboral esclavizante, que lastra las esperanzas de realización personal de la mayoría de los individuos.
Pero no se hizo, quizá porque primero no se tomaron en serio las advertencias y luego los sentidos de los gobiernos españoles eran demasiado reaccionarios como para considerar algo tan “progre” como un campo en el que legislar. Ahora, no queda más cojones que hacerlo; hay que reformar el sistema de pensiones con la vista puesta en que dure al menos medio siglo. Y al que le ha tocado debe saber que perderá las próximas generales y probablemente las próximas dos convocatorias generales siguientes. Pero hay que hacerlo, porque de aquí a 30 años, más de la mitad de los españoles tendrán edad para cobrar una pensión y la pirámide poblacional no tendrá suficiente base para soportar esa carga, si las cosas no cambian (o sea, que, además de cambiar las pensiones a fondo, se debe procurar por todos los medios aumentar la natalidad; o dejar la puerta abierta de par en par a la inmigración africana, claro).
En conclusión, como siempre digo, tenemos lo que nos ganamos a pulso por votar a inútiles para cargos que requerirían por lo menos una o dos tesis doctorales. Y que me reafirmo, yo estoy dispuesto a trabajar dos años más si con eso consigo que haya suficiente gente detrás de mí para pagar mi jubilación.


