Posteado por: Benton | Julio 3, 2008

Me jodí el pie (III)

Bueno, pues hoy me he dado cuenta de que lo de mi pie es permanente, por los siglos de los siglos.

Cuando uno se rompe un hueso, tiene dos opciones, reparar bien la fractura y olvidarse hasta que se es tan mayor que ya da igual, o repararla mal con el culo y acordarse de ella todo los días (o casi). Y en el norte, esto es bastante probable. Una de las consecuencias indeseables de una fractura mal sanada es que pasas a ser una versión de andar por casa de Paco Montesdeoca, o sea, que predices el tiempo.

Pues, señoras y señores, antesdeayer (el mismo día que mi internet volvió igual que se fué, sin yo percatarme) predije claramente el cambio del meteoro, de cielos despejados a chubascos, como efectivamente pasó, atendiendo únicamente al dolor de mis pedarias falanges. Esto de los cambios de humedad, amigos, junto con la inoperancia de ciertas instituciones sanitarias públicas, es una mierda, sobre todo para los huesos.

Un saludo para tod@s

Posteado por: Benton | Junio 26, 2008

El humo y el encendedor

Divagas, divagas, divagas horas enteras. Se pasa el día entre humo y nubes, a través de un cristal que no puedes tocar, que sabes que no puedes alcanzar. Incluso sabes que no está ahí, que son tus ojos que te engañan.

Divagas el día entero, como si fuese un trabajo a jornada completa, o más bien, una beca no remunerada. Pero nada; no llegas a conclusión alguna. No deseas hacer nada porque cualquier opción te aburre antes de ponerla en marcha.

Fumas (resulta extraño, ¿verdad?, ya que no recuerdas haberlo hecho nunca antes). Expulsas el humo como un profesional, esperando que, en algún momento, sus evoluciones te muestren el punto por donde escapar de esta fantasía inmovil. ¿De verdad lo crees?. El maldito humo sigue ahí al cabo de una hora y ahora casi ni puedes ver a través del cristal por la densidad que acaba de adquirir la atmósfera. Decides dejar de fumar, pero ya tienes otro cigarrillo en tu boca, seco e imposiblemente largo. Debería doblarse en algún punto (lo calculas mentalmente, efectivamente) o chocar contra el cristal de tu celda cuando miras a la ventana (pero no, compruebas desalentado; esto permite extraer la conclusión de que la habitación es mayor de lo que aparenta). De nuevo, pues, fumas, aunque no recuerdas haber empezado. De hecho, sabes que tú no fumas, así que, ¿qué demonios haces ahumando la habitación de modo tan torero?. No encuentras explicación, como tampoco encuentras modo de salir de esa habitación, o manera de tocar el cristal.

De repente caes en la cuenta de que no has encendido el cigarrazo. ¿Cómo, entonces, puedes fumar? Quizá tengas un mechero en el bolsillo, aunque sabes que no es así. Un vistazo rápido por la habitación (el cigarrazo no topa con ningún objeto, de manera que todas las referencias que tenías se han ido al carajo. Hay que recalcularlo todo, amigo) y ves un encendedor en una repisa que parece estar separada de tí por un centenar de metros (¿Y con tu sueldo de mierda te da para pagar la monstruo-hipoteca de este piso?). Seguro que puedes llegar hasta la repisa y cogerlo. Puede que si lo haces, te sientas más seguro, que manosearlo te proporcione alguna referencia sólida, cercana a lo real, las distancias vuelvan a ser las que recuerdas, puedas llegar al cristal, abrir la ventana, dejar de fumar y salir de la habitación.

Te sobrepones a la desidia de pensar en ponerte en movimiento y te concentras en moverte, eso sí, sin romper el cigarro, sin permitir que se doble en ese punto concreto que has calculado. Pareces un puto equilibrista, si tu reflejo en el espejo es correcto (aunque a estas alturas ya no te fías). Con los brazos en cruz, cual funambulista andando por el cable, comienzas a moverte sobre la alfombra, que más que alfombra de cortas fibras, parece un perro de lanas sin trasquilar, un rebaño entero de ovejas antes del verano, las pelambres que lucías en tu época de heavy. Vamos, que no ves un carajo. Podría haber un león acechando tras las fibras lanosas y tú ni enterarte. Claro que, mirando hacia el techo (recordemos que el cigarrillo no puede doblarse/dañarse) no podrías detectar ni a tu madre justo delante tuyo. Sin embargo, te las apañas para avanzar, gracias a que tienes un machete (¿Por qué no?) y finalmente sales de la inmensa alfombra/selva que desconocías poseer en tu habitación. Tras zafarte del comité de bienvenida (orquesta, alcalde y pancarta de turno, aclamando al audaz explorador), comer algo en un bar de carretera que había por allí y hacerte con unas nuevas botas de escalada, enfrentas medio día de ardua marcha, en la que tienes que pedir indicaciones a varios lugareños para orientarte correctamente. A todo esto, ya te has fumado la mitad del pitillo y resulta más manejable entre tus labios, aunque sigue siendo un coñazo a la hora de andar raudo el evitar que se doble (has tenido que recalcular el punto una docena de veces a lo largo del día)

Bueno, el tema es que al final llegas a la repisa. Lo tuyo te ha costado y te mereces el trofeo, ese pedazo de mechero (que no es tuyo ni de coña) que entre tus manos se convierte en fetiche, perfecto para percibir cómo, en un pequeño lapso, las distancias se acoplan a lo que recordabas de otros días. Incluso parece que puedes vovler a fiarte del espejo. Y te das cuenta de que el humo no es tan espeso y de que hay una puerta…

Que seguro lleva a la calle. Uhm, dificil decisión; a fin de cuentas, ya sabes de qué va el rollo aquí dentro, pero fuera…

Nah, las dudas para los débiles y ya que fumamos, debe ser que somos tipos duros, así que allá vamos. Con el mechero bien agarrado, atraviesas de dos pasos la distancia que antes parecía insalvable, incluso inexistente en la percepción humana, agarras el pomo de la puerta y giras, empujando la hoja de madera hacia fuera…

Ves entrar en la habitación a un tío que se parece horrores a tí. Trae un cigarrillo medio consumido en la boca y un mechero enorme en la mano. Te mira con sorpresa, sin comprender realmente qué haces tú ahí, fumando y mirando por una ventana. Coño, si tú nunca has fumado…

Posteado por: Benton | Junio 24, 2008

Temporary Peace (A fine day to exit; Anathema, 2001)

Bueno, este post es de los que no genera comentarios, pero hoy me da la gana de ponerlo porque es una e

specie de continuación al del cumpleaños de mi mujer de ayer. Ya hablé de este grupo y sus componentes (el señor Duncan Patterson). Hoy quiero dejar una de sus letras, del tema Temporary Peace, uno de los que

más me gustan de su disco “A fine day to exit”. En esencia, la melancólica letra representa muy bien lo que quería expresar ayer. Ella es mi apoyo, la luz entre las nubes, la paz al final del día. Sólo ella puede hacerme sentir así y nunca, nadie, podrá igualar esas sensaciones, intenten lo que intenten. Aquí teneis la letra ( y la traducción tras el salto)

Beyond this beautiful horizon
Lies a dream for you and I
This tranquil scene is still unbroken by the rumors in the sky
But there’s a storm closing in
Voices crying on the wind
This serenade is growing colder breaks my soul that tries to sing
And there’s so many, many thoughts
When I try to go to sleep
But with you I start to feel a sort of temporary peace

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Posteado por: Benton | Junio 23, 2008

Cumpleaños

Ayer fue el cumpleaños de mi mujer, cosa que no escribí porque estábamos celebrándolo convenientemente. ;) Así que hoy aprovecho y hago público mi amor hacia esta mujer, que hace ya muchos años tuvo a bien fijarse en una piltrafilla como el que escribe, iluminarlo con su luz y acompañarlo en esta aventura de la vida.

Henilivalcarë, melda inya!!

¡Y que cumplas muchos más!

Posteado por: Benton | Junio 20, 2008

Cánones

Y no son los de música gregoriana, no. Parece que a la gente que descarga archivos vía servicios P2P se les acaba de agrandar el agujero del bolsillo, porque hoy entra en vigor la multa/cánon para todas las plataformas capaces de contener datos en sus memorias físicas impuesto por el tipo ese de la SGAE y unos cuantos señores a los que no les debe llegar el dinero para pagar sus hipotecas… No se.

Ya hace tiempo discutimos largo y tendido sobre lo ético de usar copias no compradas de software o bajarse canciones, películas, etc., sin llegar a ninguna conclusión. Si bien es cierto que muchos softwares deben ser comprados con licencias para contar con las garantías del fabricante sobre su funcionamiento y asesoramiento sobre su uso y/o problemas, otros productos, como el entretenimiento audiovisual, no nos obliga a tales cosas, pero se paga por todas las personas entre el artista y nosotros, más un plus por nuestra potencial inercia al delito (cosa que debería ser ilegal desde el momento en que en el sistema penal español existe la presunción de inocencia)

Este tipo de política no lleva a buen puerto las ganancias de la INDUSTRIA, de modo que ahora le van a meter mano a los operadores de internet, para ver si así venden más discos, la gente va más al cine, la ópera, compra más videojuegos, etc. Claro que igual la gente de a pié está más preocupada por las verdaderas hipotecas, por alimentarse todos los días, vamos tonterías básicas que no deberían preocuparnos si de verdad amamos la INDUSTRIA cultural de España. ¿Y quienes somos nosotros, tristes consumidores finales, para decidir qué curso ha de tomar el mercado?. Si no deseamos ya consumir un producto/artista, nos da igual, debemos seguir comprando; no se os ocurra indagar en MySpace, porque allí no surje nada nuevo ni bueno (y si lo encontrais, lo vais a tener que descargar porque ninguna INDUSTRIA contrata a nadie nuevo por el riesgo que ello conlleva, con lo que vuelta a empezar con la ruedita)

A lo que voy es que si la INDUSTRIA flaquea en sus beneficios, es, primero, por su propia causa. Están agotando a la gallina de los huevos de oro; más bien la llevan agotando casi una década, haciendo lo que se les ponía en la puntita con el mercado, atiborrándonos de radiofórmula, de triunfitos y demás putamierda ulcerante. Y la solución que plantean no es la buena, ni para ellos ni para los de Telefónica. La segunda razón es el cajóndesastre del año: la crisis, esa que Ponzonha dice que no existe. Bueno, quizá sea algo psicológico, pero el hecho es que cuando el consumidor percibe riesgo para sus amados bolsillos, cierra el grifo. Y lo primero que se quita de comprar no es la comida o la ropa, es lo superficial, el lujo, aquello que sirve para solaz del espíritu. Porque, no lo olvidéis, pasear sale gratis, de momento.

Así que tened cuidado cuando esteis en el intenet ese, explorando en busca de nuevas experiencias; podeis cruzaros con algún monje de la SGAE cantando gregoriano. Cuidadín.

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